
¿Cómo resumirías tu trayectoria profesional?
Diría que mi trayectoria ha sido, sobre todo, una evolución constante. He tenido la oportunidad de trabajar en diferentes despachos y en ámbitos jurídicos muy diversos, y eso me ha permitido aprender mucho, tanto desde el punto de vista técnico como humano.
Con los años también he ido definiendo mi propia manera de entender la abogacía. Para mí es muy importante la cercanía con el cliente, explicar las cosas de forma clara e implicarme realmente en cada asunto. Al final, detrás de cada expediente hay una persona, una familia o una empresa que tiene un problema y necesita sentir que la estás acompañando. Todo este recorrido me ha llevado hasta el momento actual, en el que he dado el paso de impulsar, junto con mi socio, nuestro propio proyecto: Torres Rodríguez Advocats.
Cuéntanos un poco sobre tu formación.
Estudié Derecho en la Universidad de Lleida y, posteriormente, cursé el doble máster en Abogacía y Sistema de Justicia Penal, también en la UdL.
Después he seguido formándome porque creo que en esta profesión nunca puedes dejar de hacerlo. El derecho cambia constantemente y, además, la experiencia profesional también te va llevando hacia ámbitos en los que quieres profundizar más.
Entre otras especialidades, me he especializado en Derecho Laboral de la Empresa y he realizado formación en materias como extranjería, jurisdicción de menores, violencia de género o conciliación privada.
Siempre he intentado combinar la formación teórica con la práctica diaria, porque creo que es precisamente esta combinación la que te hace crecer como profesional.
¿Cuál es tu marca personal?
Creo que me definen, sobre todo, la cercanía y la implicación. Me gusta tener una relación directa con los clientes, que se sientan escuchados y que entiendan qué está pasando en su procedimiento. A menudo, el lenguaje jurídico puede resultar muy distante o complicado, e intento explicar las cosas de manera clara y realista.
También soy una persona muy resolutiva. Cuando llega un problema al despacho, intento no quedarme únicamente en el análisis jurídico, sino pensar cuál es la mejor estrategia para encontrar una solución.
¿Qué motivos te llevaron a emprender?
Hacía tiempo que tenía muy claro cómo me gustaría trabajar y qué tipo de despacho me gustaría construir. Con la experiencia vas viendo cosas que funcionan, cosas que cambiarías y, sobre todo, vas desarrollando una manera propia de entender la profesión. Llegó un momento en el que pensé que quería tener la libertad de aplicar esa forma de trabajar en un proyecto propio.
También me motivaba mucho crear algo desde cero, verlo crecer y poder tomar decisiones sobre cómo queremos atender a los clientes, cómo queremos organizarnos o cómo podemos incorporar tecnología para trabajar mejor. Evidentemente, emprender también tiene momentos de incertidumbre y conlleva mucho trabajo, pero profesionalmente está siendo una etapa muy ilusionante.
Queremos conocer tu empresa o proyecto. ¿Nos lo cuentas?
Torres Rodríguez Advocats es un despacho que hemos impulsado Marc Torres y yo en Lleida. Somos dos abogados con trayectorias y áreas de especialización complementarias, lo que nos permite abordar los asuntos desde diferentes perspectivas y ofrecer un asesoramiento bastante transversal. Trabajamos principalmente en ámbitos como el derecho civil y de familia, mercantil y concursal, penal, bancario y de consumo, y administrativo. Pero, más allá de las áreas jurídicas, el proyecto nace con una idea muy clara: crear un despacho cercano, accesible y actual. Queremos que el cliente pueda tener una relación directa con su abogado, que entienda su procedimiento y que sienta que detrás de su asunto hay personas que realmente se están implicando.
También tenemos mucho interés por la digitalización y por incorporar herramientas que nos permitan ser más eficientes y dedicar más tiempo a lo que realmente aporta valor: la estrategia jurídica y la atención al cliente.
¿Por qué decidiste asociarte a Ap!Lleida?
Porque me parecía una muy buena oportunidad para conocer a otras mujeres profesionales y empresarias de Lleida. Cuando emprendes, muchas veces estás muy centrada en tu propio proyecto, en el día a día y en sacarlo adelante, y creo que es importante salir un poco de ese entorno y compartir experiencias con personas que están viviendo situaciones similares.
Me gusta especialmente la idea de crear una red de contactos en el territorio, conocer otros proyectos, compartir inquietudes y, si surgen, establecer también colaboraciones profesionales.
¿Cuáles son tus objetivos dentro de la asociación?
Sobre todo, conocer, aprender y participar. Me interesa mucho poder conocer a mujeres con trayectorias profesionales muy diferentes a la mía, porque creo que siempre puedes aprender algo de la experiencia de los demás.
También me gustaría generar sinergias y colaboraciones, pero no lo entiendo únicamente desde un punto de vista comercial. Muchas veces, una conversación, un contacto o compartir una experiencia ya puede darte una idea o ayudarte a ver un problema desde otra perspectiva. Y, evidentemente, también me gustaría poder aportar mi experiencia y mis conocimientos cuando puedan ser útiles para otras socias.
¿Cómo presentarías Ap!Lleida a las personas que no son socias?
La presentaría como una red de mujeres profesionales y empresarias de Lleida con perfiles muy diversos, pero con muchas inquietudes en común. Es un espacio que te permite conocer otros proyectos, compartir experiencias y establecer relaciones profesionales en un ambiente muy cercano. Creo que el principal valor es precisamente ese: poder crear conexiones entre personas que probablemente, si no existiera la asociación, quizás no habrían tenido la oportunidad de conocerse.