
¿Cómo resumirías tu trayectoria profesional?
Me defino como una fotógrafa y autora leridana que transforma momentos cotidianos en poesía visual. Mi obra respira sensibilidad, conciencia y una mirada profunda hacia el mundo que nos rodea.
Lo que me conecta con la fotografía es la necesidad de dar visibilidad a la existencia del mundo. No solo al mundo físico, sino también al mundo emocional, ese que a menudo permanece oculto. Fotografiar es, para mí, una forma de reconocer, dignificar y hacer presente aquello que merece ser visto y escuchado.
Todo comienza en la India, en 2010. Un país con el que me siento profundamente conectada; tanto, que antes de la pandemia viajaba allí cada dos años. La India es, para mí, una recarga de energía: como la luz para un dispositivo. Un lugar donde me reconozco, donde me siento en casa.
Allí puedo interactuar con las personas, mostrar las fotografías que realizo y observar cómo sus ojos se iluminan. No hace falta nada más. Es una sensación extraordinaria. Con un gesto o una mirada, se dibuja una sonrisa que lo dice todo. No tiene precio. Te hace sentir presente, conectada y viva.
La India es un espacio que me abre, que me desarma y que me recuerda quién soy. Me muestra, una y otra vez, que la vida es mucho más sencilla de lo que a menudo imaginamos.
A partir de esta conexión surgen, de forma natural e intuitiva, diversos proyectos vinculados a este territorio. Entre ellos, libros solidarios como Territori Emocional, que logró recaudar 4.900 €, y el proyecto actual El agua es vida. Este último aborda la realidad del cambio climático desde una mirada sensible, combinando datos e imágenes impactantes con poesía visual, música y una propuesta artística que juega con la verticalidad y horizontalidad del libro, así como con diferentes tipografías, para generar una experiencia completa y transformadora.
Cuéntanos un poco sobre tu formación.
Comencé a hacer fotografía durante mis estudios en Bellas Artes. En segundo curso, debíamos presentar un proyecto, y este reto me llevó, en la Navidad de 2019, hasta Chernóbil, donde viajé para desarrollar mi proyecto final, previsto para mayo de 2020. Sin embargo, en marzo llegó el confinamiento por la Covid-19 y todo quedó en suspenso. Fue en ese silencio y esa pausa cuando inicié mi primera edición: Silencis.
A partir de ahí, la fotografía se convirtió en un motor constante. Durante la pandemia surgieron nuevas oportunidades, como la formación online, que me permitieron seguir creciendo y explorar nuevos caminos.
En 2020 me formé con el fotógrafo documentalista Raül Moreno (ROMA), reconocido por sus proyectos en Chernóbil. En 2021 cursé un programa de especialización en fotografía documental en el IEFC de Barcelona, con Nuria López. Posteriormente, entre 2021 y 2022, continué mi formación en la escuela LENS de Madrid, centrada en fotografía documental y narrativa visual (Poemas Envelope).
Entre 2023 y 2025 he realizado, por etapas, un máster en fotografía y narrativa visual en la Escuela de Fotografía STJ. Actualmente, continúo ampliando conocimientos con formación en fotografía emocional en ANDANA.
Cabe destacar que, antes de iniciar esta trayectoria más académica, ya había realizado diversas formaciones con fotógrafos del territorio. Aun así, llegó un momento en el que sentí la necesidad de ir más allá y profundizar en mi propia mirada y lenguaje fotográfico.
¿Cuál es tu marca personal?
Fotografías con alma. Imágenes que hacen sentir, que hacen vibrar y que no dejan indiferente.
¿Qué motivos te llevaron a emprender?
Como comentaba, mi objetivo es emocionar a través de la fotografía. Cuando realizo presentaciones, ya sea de una exposición o de un libro, y observas a las personas que te acompañan —que han venido a escucharte— y ves cómo se emocionan, eso te da fuerza y sentido para continuar.
Es una tarea que nace, en parte, de las experiencias vividas y también de mi manera de ser. Creo firmemente que todo el mundo merece una oportunidad y que, en lugares como la India, Nepal o Gambia —donde he podido compartir mi fotografía—, el cambio de mentalidad y el crecimiento pasan, inevitablemente, por la educación.
Queremos conocer tu empresa o proyecto. ¿Nos lo explicas?
Mi relación con la fotografía comenzó como un hobby, casi sin pretensiones. Con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en una pasión que me define profundamente. La cámara ya no es solo una herramienta, sino una extensión de mí misma.
Me acompaña en el día a día, en los viajes, en los encuentros y en los silencios. La fotografía llegó sin hacer ruido: al principio era una curiosidad, una forma de retener instantes que me llamaban la atención. Pero con el tiempo se ha convertido en una forma de expresión y de conexión con el mundo.
No fotografío para capturar la belleza superficial. Lo que me mueve es la necesidad de dar visibilidad a aquello que a menudo pasa desapercibido: miradas, gestos, silencios… todo aquello que habla sin palabras. Cuando hago una fotografía, no solo observo; escucho, siento. Es un diálogo íntimo con la realidad, una forma de decir: “esto existe, esto importa”.
En este proceso hay una parte de resistencia, una parte de amor y, sobre todo, una parte de mi esencia.
Mis obras
• Silencis (2020): recopilación fotográfica que captura instantes íntimos y reflexivos.
• Miradas que hablan (2022): fotografías que cuentan historias sin palabras, con una fuerte carga emocional.
• Territorio Emocional (2023): viaje visual y literario por la India, con un enfoque solidario que permitió recaudar 4.900 €, destinados a la plantación de árboles neem.
• El agua es vida (2025): segundo libro solidario, de carácter documental, estructurado en dos partes: una primera que aborda el cambio climático y una segunda de carácter emocional. Los fondos recaudados se destinan a proyectos educativos para niños de 3 a 6 años en Nepal.
¿Por qué te asociaste a Ap!Lleida?
La oportunidad de impulsar mi obra para que trascienda fronteras y llegue a nuevas miradas. Me apasiona compartirla y convertirme en un canal para ayudar a observar el mundo desde otras perspectivas.
¿Cuáles son tus objetivos dentro de la asociación?
Crecimiento personal, generación de nuevas oportunidades y la convicción de que el talento femenino es clave en la construcción del futuro.
¿Cómo presentarías Ap!Lleida a personas que no son socias?
Que la vida está llena de oportunidades, pero hay que saber generarlas. Y no hay mejor manera de hacerlo que compartiendo este camino con un grupo de mujeres valientes.